sábado, 20 de agosto de 2016

Hogar es donde estés.

Hogar es todo sitio que recorra tu piel.
O caricias de tus labios sabor miel.
Garantizas mi salvación sin prejuicios.
Acaricias mi corazón sin lamentos.
Rápidos latidos, vaivén de sentimientos.

Eres mi cura, evitas que me haga daño.
Sin promesas, ni máscaras, ni engaños.

Dónde habías estado toda mi vida.
Oh, dime por qué te encontré perdida.
No sé, quizás era yo quien lo estaba.
De cualquier forma, me encontraste.
En mi soledad, en silencio gritaba.

Es así como tú has llegado a ser,
Sensación bonita en mi cuerpo.
Te quiero y de eso no me arrepiento.
Eres poesía, arte, puro sentimiento.
Sí, lo más bonito que he llegado a ver.

domingo, 19 de junio de 2016

Perdido.

Sin rumbo, perdido, tan perdido que ni mi propia sombra me reconoce.

Dice que soy un desconocido y que me sigue porque está buscando algo, a alguien... le pregunto "¿me buscas a mí?" Y me responde con un "tal vez", con un "no lo sé", me dice que se pierde entre la noche, que me ha visto y le parezco familiar, otras se pregunta a sí misma "¿por qué estoy contigo?", por qué sigue mis pasos y sigue mi camino... sin saber que ni yo sé por qué está conmigo, sin saber que no sé cuántos pasos ni cuál es mi camino... estoy perdido, tan perdido que la noche me llora, que el día se esconde de mí, que la una me abandona y que las nubes se ríen de mí, respondiéndome con lluvia, abrazándome con un frío manto que rodea mi cuerpo, nublando mi vista... y seguiré perdido, sin saber dónde estoy, sin saber dónde me duele, sin saber encontrarle sentido a esta estropeada brújula que me guía, sin saber ni cómo ni cuándo me perdí, ni dónde pertenezco, buscándome entre los ojos de la gente, buscando que alguien me reconozca y reconozca haberme encontrado.

Perdido, sin rumbo, deambulando por mi mente, por mis ténues sueños, explorando mis más dulces pesadillas, hasta que algún día, mi pérdida me enseñe que mi pérdida merezca la pena encontrando lo que siempre he estado buscando, lo que nunca he tenido, lo que siempre había perdido... yo.

miércoles, 15 de junio de 2016

¿Por qué?

La noche estrellada, el lienzo más delicado de Van Gogh, la manzana del Edén, el fruto prohibído de la vida.

Tan fuerte como un diamante y tan frágil como un cristal, tan de cafés por la mañana como de charlas por la noche, a veces sumergida en chocolate como ahogada entre sábanas, y que la guerra se haga sobre tu cama, que las armas sean almohadas y las paces el despertador por las mañanas, tanto de andares delicados como figura de cisne, suave tacto de tus plumas al fuerte viento que arrasa, como tan de rugido de leona, que ningún malhechor tache tu nombre de impuro, que ningún villano maldiga tus dotes de pecado, que ningún demonio intente profanar tu divinidad, tu delicadeza, tu grandeza, tu buena bondad.

Tú que eres maestra en hacer que los errores no sean arrepentimientos sino lecciones, tú que das lecciones de vida a los más afortunados y a los que menos das esperanza, ¿qué te das a ti? ¿cómo te ves? A ojos de los demás eres pura gracia, eres risa, eres fuerza, eres libre y humana... para tus ojos eres tristeza, débil, un monstruo, aprisionada.

Dame tu "por qué" que yo firmé mi sentencia dándote el mío.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Ser sin saber.

Me perdí intentando encontrar a alguien que jamás aparecería, me perdí buscando la razón en la utopía, perdí mi fe por rezarle a un Dios que en mí no creía, y por  buscar lo que nunca se me había perdido, perdí todo lo que tenía.

Siempre he sido mi peor enemigo y mi mejor aliado, siempre he ido por la vida libre y a la vez aprisionado, libre en el sentido de ser el capitán de mi destino, y aprisionado en el sentido de no tener el significado de libertad muy bien definido. Siempre he sido de esos que tienen máscaras, que ensayan sonrisas en el espejo, que ve en la lluvia sus ojos, su reflejo, que si sale el sol cierra las cortinas, que siempre deja la puerta abierta y nunca entra, que deja pasar y nunca espera.

Soy de esos que no tienen paciencia, que admiran al tiempo por pasar y no mirar atrás, de esos que prefieren un poco de demencia a mucha clemencia, soy de esos que a la oscuridad temen, y no de la noche, sino de lo que esta esconde.

Ni más ni menos, soy uno entre un millón, soy de esos que prefiere ocultarse tras un caparazón, que prefiere vivir esperando a la persona adecuada aunque lo adecuado sea dejar de esperar y vivir, sentir, no temer al morir...

Sin duda soy de esos que llaman fantasmas, lobos solitarios, monstruos o raros, pero que acaban destacando entre el resto por ser los más humanos.

martes, 23 de febrero de 2016

Desordenado...

Y entonces pensó que ya estaba todo dicho. Hasta que la vio pasar, su sonrisa, su mirada, su forma de andar, todo lo que lo enamoraba se volvía en su contra, dejándolo perplejo.
-Y entonces pensé... "Tonto de mí, tonto por haber pensado que podrías enamorarte de alguien como yo, de alguien que ni siendo puzzle encajaría con su otra mitad, porque esta mitad está rota, y tú, quien podría reparar este daño, dañas sin saber cómo, ¿y cómo podrías saberlo? Si jamás te he dicho nada, y jamás nada te diré, porque si digo lo que siento muero, y si muero no podré sentir esto que me mata, siendo la única prueba de vida que tengo, siendo lo poco que poseo, una vida que no me pertenece ni merezco, y un amor que no responde ni me corresponde. Por esto y por más jamás te diré palabra alguna, porque prefiero amar en silencio a silenciar mi amor, porque prefiero morir sabiendo que he sentido, a no sentir y por nada morir."
Moría por decirle todo lo que sentía.

jueves, 18 de febrero de 2016

Insomnio retórico.

Cuán hermoso puede ser un instante en el que dos miradas enlazan más que un gesto tan simple como compartir un breve segundo entre par y par de ojos; cuán hermoso puede ser un instante en el que un beso es más que una palabra, más que un acto y más que un intervalo de tiempo, sino cosquilleo por la espalda y frío por el cuello; cuán hermoso puede ser un instante en el que dos amantes se desean hasta el punto de desnudarse sin haber quitado prendas de por medio, hasta el punto de haber hecho el amor sin mero contacto físico, hasta el punto de decir "te quiero" sin soltar ni una palabra.

Cuán hermoso puede ser un instante por degustar ese suculento plato que llaman "amor", escuchar esa orquesta sinfónica, ese agradable y dulce olor, ese tacto ténue y suave, tan suave como la seda, y observar ese paisaje idóneo o "locus amoenus", ese Edén...

Cuán hermoso puede ser un instante de amor y cuán terrible puede ser una vida sin él, pero entonces, ¿qué es el amor y qué es el amar? ¿y ser amado? ¿qué es ser amado?

¿Qué significa ser esa mirada complementaria? ¿qué significa ser esos labios donde reposan otros que encajan a la perfección? ¿qué significa desear? ¿y el deseo? ¿y qué significa desear ser deseado? ¿qué son esas dos palabras? ¿y por qué tienen tanta fuerza? Ese sabor... ese sonido... ese olor... ese tacto... esas vistas... tan familiares y tan desconocidas, ¿qué son? Y más que eso... ¿qué han dejado de ser para mí? ¿es esto un grito de auxilio? ¿o un exilio del que no soy consciente? No lo sé...

Aún así, sigo sin saber lo que sé, y de lo que sé estoy poco seguro, porque siendo como soy, miento hasta cuando digo la verdad y siempre soy sincero.

Febrero.

He de reconocer que hacía frío fuera, pero contigo sentí calor, me sentí acogido entre brazos que jamás soltarían un alma sin rumbo fijo como la mía, que serías mi guía y mis alas, y yo tu escudo si algo malo te pasara. Y recuerdo ese paraguas, ese que quedó pequeño ante nuestros imprevistos bailes, sin plan ni ritmo más que el ritmo de mi cabeza y mi murmullo de canción, ¡y tú la seguías! La seguías al son de mi corazón. Entre latido y latido, gota y gota, nos empapamos y corrimos en búsqueda de cualquier seco lugar, perdidos sin haber perdido el rumbo ni el ritmo de aquel baile y aquella canción.

domingo, 7 de febrero de 2016

A mi salud.

Qué puedo hacer con
una vida que no sé vivir,
por qué he de luchar,
si me siento sólo,
frío y vacío sin fondo,
sin fin más que con el fin,
de saber dónde empiezo,
dónde sigo y dónde termino.

Y qué sentidos he de sentir,
si te alejo de mí,
si me alejas de ti,
de tu alma, mi calma,
mi dulce melodía, sinfonía
de alegría al corazón.
Cálido tacto de pétalos,
rozando la piel del infante
sentimiento, inocente,
tímido, puro, escondido
bajo este caparazón.

Tesoro, amada, manzana
de Adán y fruto de Eva,
sol radiante, ténue mañana,
sagrados labios aquellos
que de ti beban.

¡Beban! de tu risa,
¡Beban! de tu boca.
Locura tan cuerda que,
de mi garganta afloja,
el nudo atado por miedo,
lo que quiero y no puedo,
lo que debo y no hago.
Tú a la vez de vino, mi veneno,
mi cicuta, ardor, mal trago,
mi cálido vodka,
mi frío engaño.

Canto tan libre eres,
contraste del bien y mal,
mi herida por aguja,
sangre sin dedal.
Eres la voz que retumba,
mi vida en ultratumba.
Soy el mal que conoces,
dulce elixir de dioses.

jueves, 24 de septiembre de 2015

(Quiero) de todo. (Tengo) a la nada.

Quiero escribir y no tengo tinta en mi mente,
quiero hablar y no me salen las palabras,
quiero oír y oigo el silencio,
quiero sentir y siento la nada,
quiero andar y vuelvo en mis pasos,
quiero respirar y me siento ahogado,
quiero pensar y no sé cómo,
quiero saltar y no puedo,
quiero amar y temo,
quiero volar y me quedo con raíces en el suelo,
quiero crecer y me estanco por completo,
quiero ser fuerte y no estoy ni sujeto,
hecho trizas,
hecho piezas,
quiero ser feliz y me rodean tristezas, quiero ser yo y soy el del espejo,
quiero ser otro ser y no soy más que un reflejo,
quiero tenerte a ti y a los dos nos perdí,
quiero que me quieres como te quiero,
pero el verbo querer quedó efímero,
quiero estar contigo y no hago más que echarte de menos...

Tanto es lo que quiero pero, ¿qué es lo que tengo?

lunes, 7 de septiembre de 2015

(Ves)arte.

Vaya obra de arte ven mis ojos cuando te veo.

Cierto que no puedo dejar de pensar en tenerte, en besarte, morderte.

Lo cierto es que no puedo dejar de pensarte, ni extrañarte cuando no estás conmigo, y cuando lo estás, no puedo dejar de pensar en que sólo somos tú y yo.

Hablemos de tu cuerpo... el único lugar donde me pasaría horas sin aburrirme, el único lugar donde me siento seguro, el único lugar donde me perdería para poder descubrirlo todo, el único lugar donde me gustaría pasar mis manos, mis labios, mi vida.

Hablemos de tu sonrisa... cielo, qué sonrisa tienes, cuando ríes sinceramente, siendo siempre, y con tus labios tan pequeños y bonitos, finos, tentadores, deliciosos... que me hacen perder la noción del tiempo y el espacio.

Hablemos de tu mirada... tan profunda y penetrante, tan linda e hipnótica, esos ojos que ven hasta el alma y esa figura que es tan armónica...

Hablemos de tu pelo, de tu cuello, de tus curvas y tus virtudes, de tus defectos tan perfectos y de tus facciones tan hermosas, de lo que provocas en mí y lo que siento por ti, de que me enamoras y cada vez más.

Hablemos de lo preciosa que vas siempre y de lo preciosa que estás cuando te ríes, de cómo me miras y me dejas paralizado, de cómo me hablas en bajito y lo dices sintiéndolo fuerte, de cómo te quiero y como te estoy amando.

Hablemos de que eres una obra de arte en un mundo tan malo, una entre un millón, mi amor.

Hablemos de que eres tal, que ni siquiera Goya podría pintarte, ni Da Vinci crearte, ni Miguel Angel esculpirte, ni Ray Charles componerte.

Eres arte y el arte es vida, mi vida.

Te quiero.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Eres tú.

Lo que conocí aquél día,
fue ver cómo alguien podía
sacar de mí una alegría,
en lo más profundo escondida.

En ese instante, tu sonrisa,
esa que me deja perplejo,
para mi alma, suave caricia,
para mi cuerpo, cosquilleo.

Es tu dulce aroma,
son tus ojos finos;
labios dulces, delicados.

Mi amor se asoma,
tus besos divinos;
me dejan enamorado.

Sabor a fresa de febrero.
Tu cuello, mi perdición.
Tus besos, mi salvación.
Perdido en tus 'te quiero.'

Y me encontré tu cuerpo,
mi octava maravilla.
Y me encontré tus curvas,
rescate de mis pesadillas.

Me siento invencible
contigo, soy inmortal.
Cielo, eres mi debilidad,
mi fuerza más temible.

Sobrenatural lo que siento.
Me llenas de sentimientos.
Me llenas de vida, vida mía.
Deseo contigo todo, cada día.

Y no quiero perderte
ni quiero que te pierdas.
Quiero ser tu soporte,
y que tú seas mi fuerza.

Quiero ser yo tu amante,
quiero ser tus buenos días.
Quiero que seas caminante,
y yo el suelo donde pisas.

Quiero ser tus buenas noches,
quien desabroche tu sostén.
Quiero ser quién en la cama,
te haga feliz y lo haga bien.

Quiero ser tu desayuno,
tus mordiscos uno a uno.
Quiero ser tu comida,
lo que haga, lo que pidas.

Quiero ser tu cena,
quiero viajar por tu piel.
Quiero probarte entera,
Sabrosa como la miel.

Quiero ser tu primer
y último pensamiento.
Quiero poder acelerar,
latidos rápidos de lentos.

Lo que más quiero
es a ti.
Lo que más deseo
de ti.
Lo que más me gusta
de ti.
Eres tú.

lunes, 10 de agosto de 2015

Sin destinatario.

Estuve enamorado de la muerte mientras la vida me sonreía a la cara.
Ahora que la he probado, sé que no queda nada.
La muerte me hizo un pacto, me vendió un ser divino.
Me enseñó un camino, me sedujo con su tacto.
Su sabor era, infinitamente adictivo. Su rostro y físico, naturalmente atractivos.
Por dentro era fría y pálida; me mostró que era ardiente y cálida.
Ya no le temía, ella era mi alegría "¿Qué más dará?" Lo que pensé.
Me precipité ante esa decisión.
Vacío dejó mi corazón perdido entre corazas de hielo, y hundido, al más hondo abisal.
Fatal elección, sin pensar que cometí. Sentí que fuiste mía, cada noche y cada día, y tenté, pequé; mordí de la manzana por ti, sin saber que me dejarías así.
Entre tinta, sangre y sábanas, mis recuerdos son claros; sudor, pasión y algo de gracia.
Tu imagen en mis ojos y tu sonrisa en mi cara, te creí la más perdida, y resulté ser Alicia.
Tú la reina y el amor la liebre; tu mi cura, mi enfermedad, mi fiebre. Mi fino hilo entre la vida y la muerte.
Y ahora te tengo sin tenerte, te fuiste lejos; te quedaste en mi mente.
Ahora que no estoy, que no estás, no sé ni lo que soy, ¿por qué te vas?
Y te fuiste, ni siquiera te diste cuenta de lo mucho que te quise.
Mantengo un trato con tus fotos, resulta triste, pretender inmortalizar a alguien que perdiste.
Mantengo un trato con tus ojos, tu mirada clavada en mi mente como paisaje cada día.
Un trato con tu risa, como piano que pone banda sonora a la vida.
Un trato con tu cuerpo, las curvas donde me pierdo sabiendo encontrarme.
Y un trato contigo; aunque te hayas ido, encontrarte siempre será lo más bonito que he vivido.

martes, 4 de agosto de 2015

Hablemos...

Hablemos de ti.

Eras la clase de persona sobre la que se lee en los libros.
Eras la clase de persona que todos buscaban.
Eras la clase de persona que todos desearían a su lado.
Eras un secreto, eras pérdida y milagro, eras un viaje sin destino.
Eras la razón por la que los corazones luchaban.
Eras un ser único, por la que cualquier loco caía enamorado.

Eras locura, eras consciencia.
Eras cordura, eras demencia.
Eras amor y eras lágrimas.
Eras alegría y luego lástima.
Lo fuiste todo y te creías nada.
Eras latido de mi corazón dolido.
Eras mi fuego, mi llamarada.
Eras mi más cálido frío.
Eras mi ardiente corazón helado.
Eras mi libre cuerpo aprisionado.
Eras el cielo y ahora infierno.
Eras efímero dolor eterno.
Eras tango y ahora perpleja.
Eras lo que mi amor refleja.
Eras risa y eras pena.
Eras mi libertad y mi cadena.
Eras mis noches y mis días.
Eras mi sol y mi luna.
Fui tus hojas y tu lobo.
Eras martirio y alegrías.
Eras caricias, una a una.
Me enamoré; caí como un bobo.

Ante el flechazo de Cupido,
herido, olvidado lo vivido.
Esta batalla me ha curtido,
el dolor, resume lo aprendido.

domingo, 26 de julio de 2015

Esencia, presencia, ausencia.

"Qué despiste, me viste cómo soy y ni quisiste saberlo; sentiste cómo estoy y ni pensaste en notarlo, te quise en un momento, y ahora te siento y te extraño; qué extraño es, (¿verdad?) este sentimiento.

Te miento, te muestro lo que soy a la gente, aparentemente soy alguien cuerdo, pero soy malo de mente; mi mente piensa en ti y tú ni si quiera eres consciente, que lástima y qué dicha, la tuya, la mía.

Presente, testarudamente soy todo un desastre, una catástrofe de caos y destrucción, sin control; pago mis deudas con el diablo por ahogarme en alcohol. Soy un demonio, soy un experto en desamor; soy un incordio, un ser lleno de dolor.

Y tú me viste, apreciaste lo que soy y ahora qué tengo; tu sonrisa en mi cabeza y la mantengo, tenía miedo... y ahora no puedo... si quiera dar dos pasos sin tener recuerdo... de tu cara, de tu risa, de tu boca... tu presencia me aprisiona, y eso me gusta.

Ahora me pierdo, y es que no puedo estar más solo, es que sin ti me descontrolo; es lo que siento, te lo pido... mátame antes de que me marchite; mátame, mientras el temor; yo lo mido... lo siento.

No soy lo que esparabas, no estoy hecho para esto. Quédate con mi recuerdo, eterno o pasajero. Quédate con lo que fui, con lo que tú conociste; esa primera impresión. Quédate con lo que di, con lo que sola ver pudiste; mi propia personificación.

Ahora soy nada, mera imagen en tu mente, perdida vagamente en tu sonrisa. Ahora soy esa sombra, la que te nombra y te pide, que tú seas mía.

Ahora quisiera ser aquél, que te tenga a tu lado, sólo soy aquella pesadilla... somos dos separados por el mar, (cariño)  y por la orilla... un recuerdo; la nada, pasado pisado. Soy sólo ese payaso... que sacó lo que quería, de ti, y ahora estoy perdido.

Te encuentro, te busco, te nombro; y tú me borras de tu mente, no te importo, yo sólo fui un sábado.

¿Y ahora qué? No sé qué hacer; si es que estoy solo, soy como un lobo, te vi (mi presa)
- ¡Caza!
Dijo mi instinto.

Distinto a lo que siento, yo lo lamento, pero ya no puedo.. siempre miento, y siempre soy culpable.

Responsable de lo que siento, solamente soy aquello que creó, todo el dolor que llevo dentro, nadie sabe lo que tengo, nadie sabe si lo que digo es verdad... o simplemente, un muro donde me escondo, un mar donde me ahogo hasta el fondo, sin que me encuentren, sin que sepan lo que se siente.

Estar así, pedir auxilio en silencio, en un exilio de demencia, pido clemencia al de arriba y el de abajo, me ofrece sus ofertas...

Yo sin embargo... para bien o para mal, dejo abiertas mis puertas, si con tal... sea el cielo o el infierno, este dolor, para siempre será eterno."

martes, 16 de junio de 2015

Mi locura más cuerda.

El sol sintió frío,
pobre sol solitario.
Años luz de vacío;
soledad a diario.

Llora, la luna llora
al saber que no estás.
El día cede, demora,
al saber que te vas.

Quizás tú, la razón
por la que mis latidos
surjan. Tal vez, mío
corazón, sin ti sufra.

Desgracia lo perdido
por un amor; a la par,
sufrir es el amar
de los labios conocidos.

¿Qué es lo distinto
de ser o no amado,
a ser condenado?
Maldito destino.

Yo cariño, era aquél
que te dibujaba.
Ese que plasmaba
tu belleza en un papel.

En silencio me digo,
al corazón pregunto.
¿Cómo sería un mundo,
yo contigo y tú conmigo?

Una mentira retumba,
mis días y mis noches.
Mis pasajeros reproches
me acompañan a la tumba.

Como corroe la duda,
mi ilusa y pobre mente.
Como duele lo latente;
desesperado pido ayuda.

Cómo es mi engaño
arma de doble filo.
Cómo he conseguido
por mí hecho el daño.

Fui capitán
y ahora náufrago.
Besarte bello afán,
desde aquél último muérdago.

Aún pasado los días
te sigo esperando.
La peor de mis dudas,
me sigue matando.

Que si, que no, no sé.
Suerte,
lo que bien se me dé.

Igual, quizás, tal vez.
Muerte,
¿no lo ves? No me esperes.

Hasta el fin de los días.
Veneno,
me sigues doliendo.

Bienvenido seas amar.
Vida,
por ti he hasta de matar.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Pobre Diablo.

[...] recuerdo la última conversación de esos dos enamorados.

Él le escribió sus últimas cartas, y ella le respondía apenas podía. No era consciente de que, eran sus últimos días, tampoco lo dejó muy claro, sólo quedaron rastros de lo que una vez fueron.

                                                     13/08/1987
"Hace décadas que no veo tu mirada atravesar mi alma, hace décadas que no veo tu sonrisa darme esa calma."

Ponía la primera carta.

                                                     21/08/1987
"Hace décadas que no veo tus andares, ni sé nada de ti, ¿así pretendes que vuelva contigo y sonreír?"

Ella respondió.

                                                     25/08/1987
"Estaba perdido, hundido, sin aliento, entre botellas, papeles, y ánimos incapaces, entre fotos y recuerdos, efímeros como estrellas fugaces."

Redactó la segunda.

                                                     04/09/1987
"¿Cómo iba a saber que estabas perdido si tú me abandonaste? Te esperé eternidades y nunca apareciste. ¿Cómo iba a saber si era yo la culpable? Si nunca llamaste, nunca volviste."

Disgustada, respondió con modales y cortesía.

                                                     16/09/1987
"Era incapaz de saber lo que quería, ni sabía cuándo era de noche ni cuándo era de día, no sabía si soñaba o tenía una pesadilla, no sabía si la del fondo de la botella eras tú o una fantasía..."

Lo que quedó de la tercera.

                                                     19/09/1987
"Te busqué entre calles y bares, por ti anduve sin parar y crucé mil mares, seguí tus perdidos pasos y me perdí. Seguí manteniendo tu promesa y de ti desistí."

Cada vez más cansada, más disgustada, pero quería respuestas, por eso respondía.

                                                     21/09/1987
"Perdí la poca fe que tenía por un par de dosis y tragos, creí poder resurgir la magia jugando a ser un mago. Te perdí y me perdí estando perdido, ¿cómo puedo encontrar lo desaparecido si nunca ha aparecido?"

Adornaba con palabras intentado justificarse, su cuarta carta.

                                                     24/09/1987
"Te entregaste a los vicios y pecados, renunciaste a tu vida, me dejaste de lado. Ahora te culpas de todo y te arrepientes. Ahora te das cuenta de lo que realmente sientes."

La última carta por ella enviada, las últimas palabras por él leídas.

                                                     29/09/1987
"He llegado al fondo, la botella vacía,  y sin rastro de alegría. Debí de haber pensado mejor, eras lo que necesitaba, lo que quería.

Preferí una noche más por un día menos, preferí mil discusiones a guerras en la cama, preferí perderme entre rayas y no entre tus sábanas.
Elegí locales para explorar y no tus piernas, elegí pastillas y whisky a las rocas. Sufrí noches en vela, resacas eternas, y no probar una vez más tu boca.
Decidí dejar atrás el peligro de perder mi vicio, cuando el verdadero peligro fue dejarte atrás. No sé cómo aguantaste a un loco perdido que de amar no fue capaz. No sé cómo decirte que... no tengo palabras, no tengo fuerzas. Lo que tengo son ganas inmensas de verte una vez más, y quizás la última. Si lees esta carta, responde a mi súplica.

Te quiero las veces que haga falta, te echo de menos, vivir sin ti me mata."

Su última carta, con destinatario, mensaje, sin respuesta.

viernes, 27 de febrero de 2015

Ser, ser humano.

El ser humano, ser imperfecto.
Regido por religiones,
privado de pensamientos.
El ser humano juega a ser perfecto.
Muere por tentaciones,
llora por trágicos lamentos.
El ser humano, el ser más frágil.
Cree ser divinidad,
en un mundo de depredadores.
No es más que la presa más fácil,
de expertos cazadores.

Exige privacidad,
cuando no respeta lo ajeno.           
Hace de este mundo,
un lugar menos ameno,
lleno de temores y miedos,
llenos de 'quiero y no puedo'.
Empieza desde cero,
destruye todo a su paso.
Sin excusas ni peros,
puntual sin retraso,
a la conquista de tierras,
que no le pertenecen.
Imparte muertes y desgracias,
a aquellos que no la merecen.

El ser humano es así,
¿qué más puede pedir?
Un ser que olvidó sus orígenes,
y se perdió en una utopía,
donde era el más fuerte de los seres,
que piensa todavía, que controla noche y día, que controla verano e invierno, que controla quién va al cielo y quién al infierno.
¿Quién creó al ser humano? 
¿Quién le dio herramientas?
¿Quién le dio las fuerzas, para construir y destruir con sus propias manos?  
Curioso que el creador de dicho ser,
no pueda aparecer y demostrar lo equivocado,
que estuvo al crear al dichoso ser humano.
Se guía por instinto, como cualquier animal, fatal error el de creer en tal ser infernal.    
Se guía por venganza, amor, rencor u odio, quiere ser el mejor, primero en el podio.

Quiere ser un dios, sin saber que es un siervo.
Quiere ser el rey, sin saber que es un peón.
Quiere ser una fuerte cadena, sin saber que es un oxidado eslabón.
Perdido y deshecho, hecho por la nada y acabando siendo polvo.

Como una barca sin marea, quieta,  y sin viento.
El pecado de Dios al crearnos fue darnos sentimientos.

jueves, 26 de febrero de 2015

Ser(e).

Soy tu peor pesadilla,
Tú mi octava maravilla.

Eres mi rosa y yo tu espada.
Eres la espina en mí clavada.
Eres mi grito de auxilio.

Mi compañía en este exilio.
Mi soledad y mi delirio,
Mi otra mitad y mi martirio.

Eres la dosis de THC,
que mi cuerpo necesita.
¿Mi droga? No lo sé.
Sé que tu cuerpo me incita.

A bailes de locura,
en mi imaginación.
La enfermedad y la cura,
de mi pobre corazón.
          
Eres oro y eres plata,
de las que enamora y luego mata.
Eres vida y eres muerte,
tímida, insegura, y a tu vez fuerte.    

Eres rima, eres poesía.
Eres Salinas, 'la voz a ti debida'.
Eres música, guitarra, eres arte.
Eres la razón por la que el mundo late.

martes, 17 de febrero de 2015

Relato.

Una oscura noche de invierno, andaba por las frías calles sin saber dónde me adentraba, la temperatura probablemente estaría bajo cero, pero yo estaba sudando. Hiperventilaba y mis latidos era superiores a la media normal, ¿ansiedad? No lo sé.

Esa misma noche, entré por la puerta de un bar. Pedí lo de siempre, "una de Jack, por favor". El camarero me miraba como si fuese un monstruo, mientras yo tenía la mirada perdida intentando recordar a aquella chica.

Una vez el camarero me sirvió la copa, se acercó a mí un caballero, vestido de traje, unos cincuenta años, con un bastón en su mano derecha, canas y gafas Calvin Klein.

Me dijo, "te veo perdido muchacho." Acto seguido, me invitó a otra copa. Pasaron las horas, vasos vacíos y ya habíamos entablado conversación, extraño fue.
Me dijo que ya no me veía tan perdido, pero sí notaba que había perdido algo. En ese momento, mi mano quedó sin fuerzas y mi vaso cayó.

"¿Había perdido algo?" esa era la pregunta que me hacía de camino al bar. Desabroché un poco mi corbata y me senté en el sofá del bar, mientras pedía la última copa de la noche. Antes de irse, aquel caballero me dijo una frase que, me marcó. "Si intentas recordar algo, primero recuerda quién eres. Si estás perdido, lo que buscas no lo encontrarás de esa manera. Buenas noches joven."

Dejé la copa en una mesilla que había en frente del sofá, e intenté recordar.
Vagas imágenes de no más de cinco segundos venían a mi cabeza, risas, llantos, venían a mí pequeños fragmentos de lo que podía ser una cara de alguien, una bonita curva, vaya sonrisa... una mirada penetrante, vaya ojos, una voz que disipaba el dolor, pero no conseguía tener un recuerdo estable. Mi cabeza no paraba de dar vueltas y yo seguía perdido por más que lo intentase.

Pedí la cuenta y pagué al camarero, inmediatamente salí de aquel bar. "No sé si me vinieron bien esas copas" pensé.

Pasé gran parte de la noche diambulando por la calle, eran ya las 5:03am, y yo seguía perdido, hasta que de repente empezó a llover. Me metí en un callejón cubierto, recostado sobre una pared, suplicando a Dios que se apiadase de mí, que me devolviese al menos un recuerdo.
Era un vivir sin vivir.

Eché mi cabeza sobre un contenedor para al menos intentar dormir. En ese momento, entré en un sueño donde yo era el testigo de lo que tanto ansiaba por ver, mis recuerdos.

Vinieron todos como si de una película casera se tratase, y fui observando cada uno de ellos. Todo era tan aleatorio, pero seguía un orden, el orden lineal de mi vida.

Entre ellos, habían recuerdos de cuando era crío, con mi hermana, mi fallecido tío, mi familia, los viajes que había realizado, todos empaquetados en cuestión de minutos. "Breve y movida vida la mía" pensé. Entonces, llegó ella, mi cabeza detuvo gran parte de estos recuerdos a cámara lenta, al fin la había encontrado.
Recordé los paseos por la orilla de las Canarias, aquél bonito verano. Recordé ese viaje improvisado a París por el día de los enamorados. Recordé cuando nos escapamos en semana santa sin que nuestros padres supieran nada. Recordé como me encantaba picarla y hacerle guerra de cosquillas, lo bonito que era plasmarla en un papel y colgar sus retratos por toda la casa. Recordé también el día que me escribió un poema en la espalda, mientras yo me perdía en sus lunares. Nunca supe que ponía aquel poema. Pero también recordé no sólo lo bonito... recordé discusiones, llantos de su parte, portazos, pero a pesar de eso, se nos veía muy feliz.

Entonces sonreí y pensé lo imprescindible que puede llegar a ser una persona, y cómo alguien más joven que tú puede llegar a ser tu maestro y tú su alumno.

Estaba ya por el final de mis recuerdos, ¿cómo puede ser esto? ¿si hace un momento estaba bebiendo en un bar y manteniendo una conversación con un señor? Pues me equivocaba. El último recuerdo que tuve fue el de subir al coche y partir a su casa, después de una fuerte discusión por teléfono.

Quizás quería presentarme y pedirle disculpas, pero no sé realmente lo que quería hacer, sólo sé que llevaba una pequeña caja de Swarovski en el lado del copiloto. Fui por la carretera principal hacia su casa, el velocímetro pasaba rápidamente de 80 a 100, de 100 a 120, y como si nada, todo acabó. Ese era mi último recuerdo. Pero si era así, ¿cómo hablaba conmigo mismo? "No es lógico" me decía. "Quizás cada cosa tenia su sentido" suspiré. Y empecé a buscarlo.

Las calles frías quizás reflefaban aquella noche y el trayecto, el bar reflejaba un sitio donde parar a pensar y orientarme, la bebida un método de distracción y el caballero del bastón mi guía. Una vez perdido pero encaminado, el callejón era la clave, ¿pero qué me impulsó a recordar? ¿qué me impulsó a seguir adelante?

Abrí los ojos y seguía en ese callejón, las calles solitarias y cada vez más oscuras, pero al final de éste, surgió una fuerte luz, y una voz que gritaba mi nombre, "¿Quién eres?, ¿me oyes?" grité con las pocas fuerzas que me quedaban. Seguían las voces, así que decidí correr hacia ellas, sin saber lo que esperaba pero confiando en esa voz, me resultaba familiar.

Salté a lo que podría haber sido el final y una vez más, me equivoqué. No era el final, era la forma de retomar lo que había dejado a medias y lo que quizás una fuerza divina me devolvió, la vida.

Me desperté y lo primero que vi fue a ella dormida en un asiento de lo que parecía ser un hospital. Pegados a mí, cables y máquinas que iban al compás de mis latidos, pero eso me importaba cero, la había encontrado, todo lo que estaba buscando. Y quizás mi fuerza era ella, el motivo para despertarme.

Al final encontré lo que había perdido sin saber que siempre había estado conmigo.

lunes, 16 de febrero de 2015

Ser lo que no soy.

Quiero ser tu verano, tu invierno.
Quiero ser tu odio o tu amor.
Ser la medicina de tu dolor.
Ser aquél que te saque del infierno.

Quiero ser tu noche y tu mañana.
Quiero ser tu fiel admirador.
Tú mi escudo y yo tu gladiador. 
Ser el dardo y tú la diana.

Quiero ser tu mar.
Quiero ser tu orilla.
Aquél que te haga cosquillas.
Aquél que te pueda amar.

Quiero ser tus ojos.
Quiero estar en tu mirada.
Ser capaz de cuidarte
y no temerle a nada.

Quiero ser tu fuerza
y tú la mía.
Quiero ser tu amanecer
y el resto de tus días.

Quiero ser la sombra de tus pasos.
Quiero ser esos zapatos,
que saben dónde vas.
Por si me pierdo alguna vez,
saber dónde estarás.

Quiero serlo todo, y a la vez nada.
Quiero verte crecer,
quiero verte aprender.
Quiero ser tu motivo,
de sonrisas y no de llantos.
Quiero ser aquél que pueda quererte tanto.

Quiero verte fuerte,
quiero ser tu suerte.
Ser testigo de tu ternura.
Ser la víctima de tu dulzura.

Quiero ser tu diadema de diamantes.
Quiero ser tu mitad de la cama,
quiero ser la bestia y tú la dama,
Quiero ser lo que no soy, tu amante.