jueves, 26 de junio de 2014

Una marca más allá de la piel.

     Un sentimiento que me abrasa vehemente, algo tan puro y latente;
     Como la brisa que recorre tu piel, o las ganas de probar una vez más tus dulces labios sabor miel.

     Tú que fuiste mía, en días en los que creí que el amor ni existía.
     Tú que ya no estás, acabado e iluso corazón que creyó que perdurarías.
     
     Ahora sólo quedan sombras y fantasmas que me nombran.

     Ahora sólo queda el anhelo de tu aliento sobre mi cuello, de tus manos ardientes de fuego, derritiendo mi frío corazón de hielo.