martes, 16 de junio de 2015

Mi locura más cuerda.

El sol sintió frío,
pobre sol solitario.
Años luz de vacío;
soledad a diario.

Llora, la luna llora
al saber que no estás.
El día cede, demora,
al saber que te vas.

Quizás tú, la razón
por la que mis latidos
surjan. Tal vez, mío
corazón, sin ti sufra.

Desgracia lo perdido
por un amor; a la par,
sufrir es el amar
de los labios conocidos.

¿Qué es lo distinto
de ser o no amado,
a ser condenado?
Maldito destino.

Yo cariño, era aquél
que te dibujaba.
Ese que plasmaba
tu belleza en un papel.

En silencio me digo,
al corazón pregunto.
¿Cómo sería un mundo,
yo contigo y tú conmigo?

Una mentira retumba,
mis días y mis noches.
Mis pasajeros reproches
me acompañan a la tumba.

Como corroe la duda,
mi ilusa y pobre mente.
Como duele lo latente;
desesperado pido ayuda.

Cómo es mi engaño
arma de doble filo.
Cómo he conseguido
por mí hecho el daño.

Fui capitán
y ahora náufrago.
Besarte bello afán,
desde aquél último muérdago.

Aún pasado los días
te sigo esperando.
La peor de mis dudas,
me sigue matando.

Que si, que no, no sé.
Suerte,
lo que bien se me dé.

Igual, quizás, tal vez.
Muerte,
¿no lo ves? No me esperes.

Hasta el fin de los días.
Veneno,
me sigues doliendo.

Bienvenido seas amar.
Vida,
por ti he hasta de matar.