[...] recuerdo la última conversación de esos dos enamorados.
Él le escribió sus últimas cartas, y ella le respondía apenas podía. No era consciente de que, eran sus últimos días, tampoco lo dejó muy claro, sólo quedaron rastros de lo que una vez fueron.
13/08/1987
"Hace décadas que no veo tu mirada atravesar mi alma, hace décadas que no veo tu sonrisa darme esa calma."
Ponía la primera carta.
21/08/1987
"Hace décadas que no veo tus andares, ni sé nada de ti, ¿así pretendes que vuelva contigo y sonreír?"
Ella respondió.
25/08/1987
"Estaba perdido, hundido, sin aliento, entre botellas, papeles, y ánimos incapaces, entre fotos y recuerdos, efímeros como estrellas fugaces."
Redactó la segunda.
04/09/1987
"¿Cómo iba a saber que estabas perdido si tú me abandonaste? Te esperé eternidades y nunca apareciste. ¿Cómo iba a saber si era yo la culpable? Si nunca llamaste, nunca volviste."
Disgustada, respondió con modales y cortesía.
16/09/1987
"Era incapaz de saber lo que quería, ni sabía cuándo era de noche ni cuándo era de día, no sabía si soñaba o tenía una pesadilla, no sabía si la del fondo de la botella eras tú o una fantasía..."
Lo que quedó de la tercera.
19/09/1987
"Te busqué entre calles y bares, por ti anduve sin parar y crucé mil mares, seguí tus perdidos pasos y me perdí. Seguí manteniendo tu promesa y de ti desistí."
Cada vez más cansada, más disgustada, pero quería respuestas, por eso respondía.
21/09/1987
"Perdí la poca fe que tenía por un par de dosis y tragos, creí poder resurgir la magia jugando a ser un mago. Te perdí y me perdí estando perdido, ¿cómo puedo encontrar lo desaparecido si nunca ha aparecido?"
Adornaba con palabras intentado justificarse, su cuarta carta.
24/09/1987
"Te entregaste a los vicios y pecados, renunciaste a tu vida, me dejaste de lado. Ahora te culpas de todo y te arrepientes. Ahora te das cuenta de lo que realmente sientes."
La última carta por ella enviada, las últimas palabras por él leídas.
29/09/1987
"He llegado al fondo, la botella vacía, y sin rastro de alegría. Debí de haber pensado mejor, eras lo que necesitaba, lo que quería.
Preferí una noche más por un día menos, preferí mil discusiones a guerras en la cama, preferí perderme entre rayas y no entre tus sábanas.
Elegí locales para explorar y no tus piernas, elegí pastillas y whisky a las rocas. Sufrí noches en vela, resacas eternas, y no probar una vez más tu boca.
Decidí dejar atrás el peligro de perder mi vicio, cuando el verdadero peligro fue dejarte atrás. No sé cómo aguantaste a un loco perdido que de amar no fue capaz. No sé cómo decirte que... no tengo palabras, no tengo fuerzas. Lo que tengo son ganas inmensas de verte una vez más, y quizás la última. Si lees esta carta, responde a mi súplica.
Te quiero las veces que haga falta, te echo de menos, vivir sin ti me mata."
Su última carta, con destinatario, mensaje, sin respuesta.