domingo, 19 de junio de 2016

Perdido.

Sin rumbo, perdido, tan perdido que ni mi propia sombra me reconoce.

Dice que soy un desconocido y que me sigue porque está buscando algo, a alguien... le pregunto "¿me buscas a mí?" Y me responde con un "tal vez", con un "no lo sé", me dice que se pierde entre la noche, que me ha visto y le parezco familiar, otras se pregunta a sí misma "¿por qué estoy contigo?", por qué sigue mis pasos y sigue mi camino... sin saber que ni yo sé por qué está conmigo, sin saber que no sé cuántos pasos ni cuál es mi camino... estoy perdido, tan perdido que la noche me llora, que el día se esconde de mí, que la una me abandona y que las nubes se ríen de mí, respondiéndome con lluvia, abrazándome con un frío manto que rodea mi cuerpo, nublando mi vista... y seguiré perdido, sin saber dónde estoy, sin saber dónde me duele, sin saber encontrarle sentido a esta estropeada brújula que me guía, sin saber ni cómo ni cuándo me perdí, ni dónde pertenezco, buscándome entre los ojos de la gente, buscando que alguien me reconozca y reconozca haberme encontrado.

Perdido, sin rumbo, deambulando por mi mente, por mis ténues sueños, explorando mis más dulces pesadillas, hasta que algún día, mi pérdida me enseñe que mi pérdida merezca la pena encontrando lo que siempre he estado buscando, lo que nunca he tenido, lo que siempre había perdido... yo.

miércoles, 15 de junio de 2016

¿Por qué?

La noche estrellada, el lienzo más delicado de Van Gogh, la manzana del Edén, el fruto prohibído de la vida.

Tan fuerte como un diamante y tan frágil como un cristal, tan de cafés por la mañana como de charlas por la noche, a veces sumergida en chocolate como ahogada entre sábanas, y que la guerra se haga sobre tu cama, que las armas sean almohadas y las paces el despertador por las mañanas, tanto de andares delicados como figura de cisne, suave tacto de tus plumas al fuerte viento que arrasa, como tan de rugido de leona, que ningún malhechor tache tu nombre de impuro, que ningún villano maldiga tus dotes de pecado, que ningún demonio intente profanar tu divinidad, tu delicadeza, tu grandeza, tu buena bondad.

Tú que eres maestra en hacer que los errores no sean arrepentimientos sino lecciones, tú que das lecciones de vida a los más afortunados y a los que menos das esperanza, ¿qué te das a ti? ¿cómo te ves? A ojos de los demás eres pura gracia, eres risa, eres fuerza, eres libre y humana... para tus ojos eres tristeza, débil, un monstruo, aprisionada.

Dame tu "por qué" que yo firmé mi sentencia dándote el mío.