lunes, 10 de agosto de 2015

Sin destinatario.

Estuve enamorado de la muerte mientras la vida me sonreía a la cara.
Ahora que la he probado, sé que no queda nada.
La muerte me hizo un pacto, me vendió un ser divino.
Me enseñó un camino, me sedujo con su tacto.
Su sabor era, infinitamente adictivo. Su rostro y físico, naturalmente atractivos.
Por dentro era fría y pálida; me mostró que era ardiente y cálida.
Ya no le temía, ella era mi alegría "¿Qué más dará?" Lo que pensé.
Me precipité ante esa decisión.
Vacío dejó mi corazón perdido entre corazas de hielo, y hundido, al más hondo abisal.
Fatal elección, sin pensar que cometí. Sentí que fuiste mía, cada noche y cada día, y tenté, pequé; mordí de la manzana por ti, sin saber que me dejarías así.
Entre tinta, sangre y sábanas, mis recuerdos son claros; sudor, pasión y algo de gracia.
Tu imagen en mis ojos y tu sonrisa en mi cara, te creí la más perdida, y resulté ser Alicia.
Tú la reina y el amor la liebre; tu mi cura, mi enfermedad, mi fiebre. Mi fino hilo entre la vida y la muerte.
Y ahora te tengo sin tenerte, te fuiste lejos; te quedaste en mi mente.
Ahora que no estoy, que no estás, no sé ni lo que soy, ¿por qué te vas?
Y te fuiste, ni siquiera te diste cuenta de lo mucho que te quise.
Mantengo un trato con tus fotos, resulta triste, pretender inmortalizar a alguien que perdiste.
Mantengo un trato con tus ojos, tu mirada clavada en mi mente como paisaje cada día.
Un trato con tu risa, como piano que pone banda sonora a la vida.
Un trato con tu cuerpo, las curvas donde me pierdo sabiendo encontrarme.
Y un trato contigo; aunque te hayas ido, encontrarte siempre será lo más bonito que he vivido.

martes, 4 de agosto de 2015

Hablemos...

Hablemos de ti.

Eras la clase de persona sobre la que se lee en los libros.
Eras la clase de persona que todos buscaban.
Eras la clase de persona que todos desearían a su lado.
Eras un secreto, eras pérdida y milagro, eras un viaje sin destino.
Eras la razón por la que los corazones luchaban.
Eras un ser único, por la que cualquier loco caía enamorado.

Eras locura, eras consciencia.
Eras cordura, eras demencia.
Eras amor y eras lágrimas.
Eras alegría y luego lástima.
Lo fuiste todo y te creías nada.
Eras latido de mi corazón dolido.
Eras mi fuego, mi llamarada.
Eras mi más cálido frío.
Eras mi ardiente corazón helado.
Eras mi libre cuerpo aprisionado.
Eras el cielo y ahora infierno.
Eras efímero dolor eterno.
Eras tango y ahora perpleja.
Eras lo que mi amor refleja.
Eras risa y eras pena.
Eras mi libertad y mi cadena.
Eras mis noches y mis días.
Eras mi sol y mi luna.
Fui tus hojas y tu lobo.
Eras martirio y alegrías.
Eras caricias, una a una.
Me enamoré; caí como un bobo.

Ante el flechazo de Cupido,
herido, olvidado lo vivido.
Esta batalla me ha curtido,
el dolor, resume lo aprendido.