viernes, 28 de febrero de 2014

Y de repente...

No sé ni cómo explicar lo que me pasa, no sé cómo decir en pocas palabras algo que acontece en muchas, no sé si seguir con esta preocupación o dejarla a un lado, no sé si este sentimiento que arde cual llama en mí es bueno o tan sólo una mera ilusión.

La verdad es que no sé nada, eso es lo que sé, la nada lo es un todo en mi cabeza bastante resumido y compactado el cual se refugia en un pequeño porcentaje personificado en un cofre que al abrirse me destruye... ¿destruirme? Sí, me destruye, se abren todos esos sentimientos, pensamientos, recuerdos, sensaciones pasadad y deseadas que mi cabeza y cuerpo no son capaz de soportar.

Intento liberarme, lo consigo.
Hago ejercicio sólo por el hecho de crear un aura, una fuerza interior que me dé seguridad y confianza a la hora de cualquier evento, tanto conocer a alguien como alguna cosa inesperada. Crear en mí algo que dejé atrás hace mucho y quiero recuperar... pero parece ser que no es suficiente.

Quizás necesite desahogo, pero no me gusta molestar a nadie, ni a mis conocidos, ni a mis amigos, ni a mi familia y cargo con esto desahogándome poco a poco, sólo que no es suficiente, nada es suficiente...

Hasta que llegue un momento en el que diga, se acabó, hasta aquí llegó todo este sufrir, y de repente despierte con la mente despejada, una sonrisa en mi cara plasmada, y rotas las cuerdas de mis preocupaciones, buscar y encontrar de nuevo las perdidas emociones.

Mi mente es la cloaca de mi corazón, y mi corazón se lleva el desastre de mi ser.

lunes, 17 de febrero de 2014

Caos.

Un mundo lleno de dolor y de corrupción, ¿qué nos espera aquí? La impotencia eterna del querer y no poder, o la agonía del saber de la existencia de esos que pueden y no quieren. Un mundo movido por papeles con tinta que valen más que una vida, y vidas que apenas tienen tinta para llevar las hojas de sus diarios. Días que pasan, noches que vuelven, una mortífera puñalada cada vez que miras las noticias, un dolor inexplicable cada vez que ignoras la realidad en la que vivimos, ¿para qué? ¿para qué estamos aquí? Abandonamos un Antiguo Régimen cayendo en un abismo similar o incluso peor enmascarado por promesas falsas y corazones rotos, personas sin viviendas y viviendas vacías pertenecientes a un centro de poder. Entonces, ¿de qué sirve luchar, si nadie lucha? ¿de qué sirve arriesgar, si tenemos miedo a que nos quiten lo poco que nos queda? ¿por qué seguimos siendo unos esclavos en un mundo donde la riqueza no está repartida equitativamente? ¿por qué elegimos gente que nos controle si no queremos ser dominados? ¿por qué la humanidad tiene la necesidad de seguir a alguien por miedo a avanzar sola? Dólares, oro, oro negro, corrupción, drogas, engaños, destrozos, desahucios, abandonos, riquezas agotadas, y suministros inexistentes, ¿es este el mundo que de verdad querían nuestros antepasados para nosotros? ¿es este el mundo que queremos para nuestras futuras generaciones? Necesitamos un cambio, necesitamos darlo todo por todos, y que todos lo den todo por un mundo mejor. Mucho optimismo para un chico de 18 años con mentalidad impotente ante una situación importante y dolorosa.

"No llores por un mundo que lucha, lucha por un mundo que llora."

Cadenas vacías.

Condenado a un sentimiento que no me pertenece, condenado a una mentira que en mí cada día crece. Desterrado al exilio de mi alma como a la mar, destinado a navegar entre lágrimas de cristal. Un sentimiento para mí banal, una utopía materializada en maldad. Oh amor, ¿qué eres? ¿qué quieres? Porque de mí no te puedo borrar, porque de mi mente no te puedo desgarrar, hasta el fondo del océano, hasta el fondo de la tierra, apartarte lejos de mí, destruir hasta tu efímera presencia.  Paciencia necesito, con algo que anhelo, tiempo de caos en mi mente, presente corazón frío como el hielo. Crisis sentimental, ¿por qué sigo luchando? Por un amor desaparecido, que sin querer he ido matando.

No te rindas, continúa, destruye los males, despeja la mente, tu sentimiento es el amor, en ti es latente. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Pequeños fragmentos de luz. 2

Amor de perros. II

Echarnos de menos, jugar y mordernos al vernos, estar juntos y distantes sin saberlo, siendo consciente de que al besarnos nos queremos.

Amarmos como locos, necesitarnos como oxígeno para el cuerpo, la sangre hirviendo, a cada paso juntos que demos.
Superarnos como personas, y vivir como animales, unidos como neuronas, y matarnos a puñales.

Para eso estamos, por eso seguimos, por esto vivimos, este amor verdadero, día y noche como humanos, y amarmos como perros.

Manuel Alejandro Rodríguez Ponte.