El ser humano, ser imperfecto.
Regido por religiones,
privado de pensamientos.
El ser humano juega a ser perfecto.
Muere por tentaciones,
llora por trágicos lamentos.
El ser humano, el ser más frágil.
Cree ser divinidad,
en un mundo de depredadores.
No es más que la presa más fácil,
de expertos cazadores.
Exige privacidad,
cuando no respeta lo ajeno.
Hace de este mundo,
un lugar menos ameno,
lleno de temores y miedos,
llenos de 'quiero y no puedo'.
Empieza desde cero,
destruye todo a su paso.
Sin excusas ni peros,
puntual sin retraso,
a la conquista de tierras,
que no le pertenecen.
Imparte muertes y desgracias,
a aquellos que no la merecen.
El ser humano es así,
¿qué más puede pedir?
Un ser que olvidó sus orígenes,
y se perdió en una utopía,
donde era el más fuerte de los seres,
que piensa todavía, que controla noche y día, que controla verano e invierno, que controla quién va al cielo y quién al infierno.
¿Quién creó al ser humano?
¿Quién le dio herramientas?
¿Quién le dio las fuerzas, para construir y destruir con sus propias manos?
Curioso que el creador de dicho ser,
no pueda aparecer y demostrar lo equivocado,
que estuvo al crear al dichoso ser humano.
Se guía por instinto, como cualquier animal, fatal error el de creer en tal ser infernal.
Se guía por venganza, amor, rencor u odio, quiere ser el mejor, primero en el podio.
Quiere ser un dios, sin saber que es un siervo.
Quiere ser el rey, sin saber que es un peón.
Quiere ser una fuerte cadena, sin saber que es un oxidado eslabón.
Perdido y deshecho, hecho por la nada y acabando siendo polvo.
Como una barca sin marea, quieta, y sin viento.
El pecado de Dios al crearnos fue darnos sentimientos.
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