Vaya obra de arte ven mis ojos cuando te veo.
Cierto que no puedo dejar de pensar en tenerte, en besarte, morderte.
Lo cierto es que no puedo dejar de pensarte, ni extrañarte cuando no estás conmigo, y cuando lo estás, no puedo dejar de pensar en que sólo somos tú y yo.
Hablemos de tu cuerpo... el único lugar donde me pasaría horas sin aburrirme, el único lugar donde me siento seguro, el único lugar donde me perdería para poder descubrirlo todo, el único lugar donde me gustaría pasar mis manos, mis labios, mi vida.
Hablemos de tu sonrisa... cielo, qué sonrisa tienes, cuando ríes sinceramente, siendo siempre, y con tus labios tan pequeños y bonitos, finos, tentadores, deliciosos... que me hacen perder la noción del tiempo y el espacio.
Hablemos de tu mirada... tan profunda y penetrante, tan linda e hipnótica, esos ojos que ven hasta el alma y esa figura que es tan armónica...
Hablemos de tu pelo, de tu cuello, de tus curvas y tus virtudes, de tus defectos tan perfectos y de tus facciones tan hermosas, de lo que provocas en mí y lo que siento por ti, de que me enamoras y cada vez más.
Hablemos de lo preciosa que vas siempre y de lo preciosa que estás cuando te ríes, de cómo me miras y me dejas paralizado, de cómo me hablas en bajito y lo dices sintiéndolo fuerte, de cómo te quiero y como te estoy amando.
Hablemos de que eres una obra de arte en un mundo tan malo, una entre un millón, mi amor.
Hablemos de que eres tal, que ni siquiera Goya podría pintarte, ni Da Vinci crearte, ni Miguel Angel esculpirte, ni Ray Charles componerte.
Eres arte y el arte es vida, mi vida.
Te quiero.
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