Lo que conocí aquél día,
fue ver cómo alguien podía
sacar de mí una alegría,
en lo más profundo escondida.
En ese instante, tu sonrisa,
esa que me deja perplejo,
para mi alma, suave caricia,
para mi cuerpo, cosquilleo.
Es tu dulce aroma,
son tus ojos finos;
labios dulces, delicados.
Mi amor se asoma,
tus besos divinos;
me dejan enamorado.
Sabor a fresa de febrero.
Tu cuello, mi perdición.
Tus besos, mi salvación.
Perdido en tus 'te quiero.'
Y me encontré tu cuerpo,
mi octava maravilla.
Y me encontré tus curvas,
rescate de mis pesadillas.
Me siento invencible
contigo, soy inmortal.
Cielo, eres mi debilidad,
mi fuerza más temible.
Sobrenatural lo que siento.
Me llenas de sentimientos.
Me llenas de vida, vida mía.
Deseo contigo todo, cada día.
Y no quiero perderte
ni quiero que te pierdas.
Quiero ser tu soporte,
y que tú seas mi fuerza.
Quiero ser yo tu amante,
quiero ser tus buenos días.
Quiero que seas caminante,
y yo el suelo donde pisas.
Quiero ser tus buenas noches,
quien desabroche tu sostén.
Quiero ser quién en la cama,
te haga feliz y lo haga bien.
Quiero ser tu desayuno,
tus mordiscos uno a uno.
Quiero ser tu comida,
lo que haga, lo que pidas.
Quiero ser tu cena,
quiero viajar por tu piel.
Quiero probarte entera,
Sabrosa como la miel.
Quiero ser tu primer
y último pensamiento.
Quiero poder acelerar,
latidos rápidos de lentos.
Lo que más quiero
es a ti.
Lo que más deseo
de ti.
Lo que más me gusta
de ti.
Eres tú.
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