El ciego corazón. I
Dónde está la libertad de este corazón aprisionado;
aprisionado a un sentimiento que poco a poco le ha matado.
Dónde está la alegría diaria de existir
y las ganas de aprender a vivir.
Dónde quedan esos besos, esos abrazos, esos bailes...
un ciego corazón que sólo entiende braile.
Manuel Alejandro Rodríguez Ponte.
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