No sé cómo explicar lo que siento, lo que me pasa por la cabeza o directamente, lo que me "pasa".
Es una sensación un tanto rara, quiero decir, me siento solo aunque esté acompañado de la mejor gente, aunque tenga el privilegio de conocer a tales personas y compartir tiempo con ellos. Seré sincero, mi vida nunca ha estado tan llena hasta que llegué aquí, han sido mudanzas continuas, han sido cambios y pérdidas de personas, de amistades, amores, no sé, en general. Hace un par de años ya, me mudé aquí y al principio me repetía lo mismo, me decía a mi mismo: "Manuel, no encajas, ellos se conocen de toda la vida, tú llevas meros días aquí." Todo eso, todas las mañanas, y efectivamente, me sentía sobrante.
Poco después, fui conociendo a la gente, soltándome más y aprendiendo de ellos, aprendiendo muchas cosas que a día de hoy, me han servido pero, luego me vino la segunda frase continua en mi cabeza siempre: "Esto sólo será dos años; será la misma historia de siempre. Tú te irás y quedarás como un recuerdo, efímero como la estancia de una hoja con viento arrasador en un árbol." Siempre ocurría lo mismo y, siempre me queda esa sensación, siempre me quedará la sensación de que por más que encaje en un sitio, tenga amigos, muchos o pocos, terminaré yéndome y quedaré como cada dos años, en el olvido.
Por eso hay veces, numerosas veces que me siento solo, que siento que por mucho que haga o mucho tiempo que ellos estén conmigo, nunca encajaré.
Soy afortunado de tener tal magnífica compañía, y valoro todo lo que ellos hacen por mí. Les debo mucho, son por así decirlo, la clave de mis dos mejores años fuera de mi casa, la enseñanza de valores imprescindibles y la fuerza que me acompaña cuando recuerdo que están conmigo. Los sinceros, reales, los que valen oro.
Gracias una vez más, de todo corazón y cabeza.
Os quiero mucho, de verdad.
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